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Pues eso, me han quitado Adsense, que se le va a hacer. Me advirtieron en un primer email y a partir de ahí ya no infringí ninguna de las reglas, pero, poco después me mandaron un segundo email, con el tercero me quitaron la cuenta.

¿Podemos dejar de envejecer?
Carlos García Marín. Cáceres




Somos una comunidad andante de células. Cuando hablamos de vida y envejecimiento, hablamos de la vida y del envejecimiento de las células. Todo empezó con un pacto entre una célula primordial y una mitocondria. La primera se iba a ocupar de la reproducción; la segunda, del suministro de energía. A esta comunidad de vecinos se sumó pronto una espiroqueta, que se desplazaba a velocidades mayores que la velocidad promedio de la célula. En aquellos tiempos primordiales en los que se estaba oxigenando la atmósfera, las células privilegiadas que resistían los efectos letales del oxígeno eran candidatas muy buscadas para formar parte de la comunidad celular. Esas células aportaban algo sustancial a la comunidad de vecinos que, a su vez, las hacía partícipes de sus servicios comunitarios: una mejor membrana o muralla defensiva, más velocidad y más energía.


No estamos programados para morir. La vida no termina porque un gen albergue el secreto para interrumpirla en un momento dado. En realidad no está escrito que debamos morir. La vida es el mantenimiento de un equilibrio entre las agresiones celulares y la capacidad regenerativa de esas mismas células. Cuando las agresiones son superiores a la capacidad regeneradora, se produce el envejecimiento y la muerte. Mientras la capacidad de regenerar los tejidos sea mayor que el impacto de las agresiones medioambientales, la vida continúa.


El escaso papel desempeñado por el cerebro consciente en los procesos celulares no implica que se pueda vivir al margen de ellos. La contaminación atmosférica, la acción del oxígeno o el estrés a través de los flujos hormonales inciden, directamente, sobre las células o los restos de ellas. Las decisiones conscientes, como dejar de fumar o no drogarse, contribuyen a disminuir el número de agresiones; y las acciones tendentes a reforzar los procesos reparadores, como la ingesta de antioxidantes, también modelan la longevidad de las células.


La idea de que existe un límite biológico para la vida es una gran falacia. Es cierto que, a medida que se envejece, se hace difícil sobrevivir mucho más tiempo. Pero –como ha explicado muy bien Tom Kirkwood, gerontólogo de la Universidad de Newcastle– es como el récord mundial de atletismo de mil quinientos metros. Durante mucho tiempor nadie había conseguido recorrer una milla en cuatro minutos y en la década de los cincuenta se consiguió. Pero como los récords son cada vez más ajustados, cada vez resulta más difícil batirlos, lo cual no significa que exista un límite absoluto. De alguna manera, también la ausencia de un límite absoluto en la duración de la vida está relacionada con la ausencia de un programa. A medida que comprendamos el proceso de envejecimiento, llegaremos a la vejez en mejores condiciones que las generaciones anteriores. ¿Y por qué –se preguntarán algunos– aún es tan fácil convencer a las personas de que no hay nada que hacer contra el envejecimiento? Hasta hace poco era correcto que los gerontólogos dijeran que «en el futuro podremos retrasar el envejecimiento, pero no sabemos cuándo ni si sucederá en este siglo». Era correcto decirlo, pero muchos no se han dado cuenta de que ya no es del todo exacto. Lo mismo sucedió con volar. Muchos físicos famosos publicaban artículos científicos en los que demostraban que volar era imposible y siguieron publicándolos, incluso, hasta el momento en que se había demostrado que sí era posible. Ahí tenemos otra prueba de la disparidad en los ritmos del cambio técnico –que es muy rápido– frente al ritmo del cambio cultural –que es muy lento–, aunque a veces no lo parezca.

Eduardo Punset

Extraido de

http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=28717&id_edicion=3087


La Asociación Americana de Bibliotecas (American Library Association, ALA) publicaba el 7 de mayo su lista de los “10 Most Challenged Books of 2007”, algo así como los 10 libros más cuestionados de 2007. Por segundo año consecutivo, el cuento para niños And Tango Makes Three, de Justin Richardson y Peter Parnell, ilustrado por Henry Cole y editado en España por RBA (Tres con Tango, 2006), conseguía el honor del ser el libro con más intentos de censura en todo el año en Estados Unidos.


Este relato de dos pingüinos machos que se convierten en padres de un huevo “huérfano”, basado en una historia real de dos pingüinos gays del zoo de Central Park, Nueva York, ha vuelto a desatar las iras de cientos de familias al otro lado del Atlántico. Los papás y mamás se escandalizan con la posibilidad de que sus pequeños y puros retoños puedan leer que también hay maricones en el reino animal, y encima se les permita adoptar. Hay que evitar el contagio racional de sus niños, no vaya a ser que luego crezcan tolerantes y les de absolutamente igual la orientación sexual del prójimo.


La citada lista no la edita ninguna institución desconocida ni de intereses ocultos. La American Library Association (ALA), que también organiza la Semana contra la prohibición de los libros, es la asociación de bibliotecas más grande y más antigua del mundo, y cuenta con 65.000 miembros. Su misión es promover la mayor calidad en las bibliotecas y en sus servicios de información, así como el acceso público a la misma. “El libre acceso a la información es un valor americano fundamental que debería estar siempre protegido”, asegura Judith F. Krug, director de la Oficina para la Libertad Intelectual (Office for Intellectual Freedom), el departamento de la ALA que publica la lista negra desde hace 15 años. “No todos los libros son adecuados para cada lector, pero una interpretación individual de un libro no puede arrebatarme el derecho de seleccionar textos o material de lectura para mí o para mí familia”, añade Krug.


Desde hace 15 años, la ALA recibe informes de libros cuestionados o, en inglés, challenges. Cada “challenge” se define como una denuncia formal y escrita, que haya sido archivada en una biblioteca o escuela, pidiendo que el material “cuestionado” sea retirado por razones de su contenido o conveniencia. Las bibliotecas públicas, los colegios y las bibliotecas de estos colegios, a raíz de peticiones de las familias, son quienes remiten estas quejas. En 2007, la Oficina para la Libertad Intelectual (OIF) recibió 420 informes o esfuerzos por desterrar determinados textos de los planes de estudio de una escuela o de las estanterías de una biblioteca. Algunas de las otras peligrosas y lascivas obras que este año han alcanzado el top-ten son: La brújula de oro, de Philip Pullman –se dice que promueve el ateísmo…-, Olive’s Ocean, de Kevin Henkes, o la recurrente saga Harry Potter –ya en 2001, un iluminado de EEUU decidió armar una fogata con libros del mago de Rowling-, acusada de apostar por la brujería y fomentar el uso de la mentira en los niños.



El ataque al pensamiento


Un rasgo común de toda dictadura es la represión al pensamiento diferente y, por ende, la institucionalización de la censura. En su fabuloso relato distópico Farenheit 451 -que luego llevaría al cine con maestría François Truffaut-, Ray Bradbury dibujaba un futuro donde los libros eran quemados por las autoridades y un pequeño grupo de resistentes mantenía la llama de la Humanidad, aprendiéndose de memoria los textos. Un hombre, un libro, era la hermoso enseñanza.

Ya tres décadas antes de la publicación de la novela, el nazismo dio pruebas al mundo de la
abominación que se avecinaba con su quema de libros en la plaza frente a la Universidad de Humboldt, de Berlín. En una de las “ventanas” por las que, mirando hacia abajo, se ve el emotivo monumento subterráneo, una biblioteca de estantes vacíos que podría albergar los 30.000 libros que esa noche del 10 de mayo de 1933 devoraron las llamas, se lee Dónde se queman libros, allí terminarán quemando seres humanos", del poeta romántico alemán Heinrich Heine. Y lo cierto es que los nazis acabaron quemando seres humanos diez años después en sus campos de exterminio.


El libro simboliza la mayor expresión de diferenciación de nuestra especie, la representación en palabras del intelecto, de la capacidad de pensar en lo abstracto, de ir más allá de la ley del más fuerte de la selva. Se dice que la imprenta fue el gran invento del hombre por aquello de que democratizó el acceso a la información, a la cultura, al conocimiento, hasta entonces en manos de una reducida camarilla en monasterios y castillos, que conocía muy bien que el saber es poder. Para quienes –tristemente, demasiados- creen que dos tipos, dos tipas o dos lagartos no se lo pueden montar entre ellos, sigue siendo muy conveniente predicar el rap de las grandes religiones monoteístas: la homosexualidad es antinatural y Dios la castiga.

Entrar en una discusión sobre los endebles cimientos que sostienen esta afirmación no vale la pena. Basta echar un vistazo a la historia para saber que la homosexualidad es tan antigua como el hombre, y que sólo con la llegada del cristianismo comenzó a transformarse en anatema. Pero para lo que no están preparados los guardianes de la moral es para asistir a una pequeña revolución arco iris en el reino animal. Joder, ya es bastante que, de vez encuando, algún cura salga del armario, pero dos pingüinos es demasiado… Y es que, si dos pingüinos muy machos frotan sus piquitos, lo de ser gay no debe de ser tan antinatural y abominable como predican. Por eso And Tango makes three ha sido el libro más perseguido (¡incluso en la liberal Boston!), y no sólo en Estados Unidos: el pasado febrero, el condado inglés de Loudoun también mandaba retirarlo de las bibliotecas en las escuelas primarias.

Como señalaba David Weintraub, director de Equality Loudoun, una organización que vigila los derechos de los homosexuales, "el libro trata de la felicidad de ser parte de una familia. Estos pingüinos se aman mutuamente y se preocupan el uno y el otro". El relato, que simplemente habla de que el amor también se puede encontrar en una familia no tradicional, nace de la historia que ocupó páginas de periódico en todo el mundo en 2004, cuando se dio a conocer las andanzas de dos pingüinos barbijos machos llamados Roy y Silo, que eran pareja de hecho en el zoo neoyorkino de Central Park. Los pingüinos barbijo son los que tienen una delicada línea de plumas negras por debajo del pico, como si fuera un collar, muy habituales en la Antártida.

Pues bien, los cuidadores del zoo veían a diario cómo Roy y Silo trataban una y otra vez de abrir una roca que se asemejaba a un huevo. Así que, al darse cuenta de que eran pingünos machos, los cuidadores tomaron prestado el segundo huevo de una pareja hetero de al lado, que era incapaz de abrir el citado huevo. Roy y Silo sí que consiguieron abrirlo, y la bebé Tango se unió a su feliz familia. Durante dos años y medio, calentaron y alimentaron a la pequeña, que hubiera sido incapaz de sobrevivir sin el cuidado amoroso de sus dos papás.


Silo vuelve a entrar en el armario


Después de seis años de relación, en septiembre de 2006, Silo abandonaba a Roy y hacia el camino inverso hacia dentro del armario, reconvirtiéndose en heterosexual. Una sexy ejemplar llegada del Sea World de San Diego le hizo cambiar de acera, construir un nido compartido junto a la piscina y dejar a Roy a dos velas. Afortunadamente, en el zoo de Central Park existe una pequeña Chueca en la colonia pingüina, que alberga otras cuatro parejas homosexuales, con lo que desde hace dos años Roy se consuela con su nuevo novio Tazuni. Una libertad sexual que podrían aprender los cuidadores del zoo de Bremen, que importaron hembras de Suecia –tienen fama de ser las más guapas…- para cambiar la tendencia homosexual de sus pingüinos (tres de los cinco que tienen lo son). A pesar de los intentos, las pingüinas Humboldt suecas tampoco consiguieron nada, las parejas homosexuals no se puedieron romper y el zoo desistió de seguir con su idea.

Si la deliciosa El viaje del emperador fue alabada por muchos grupos conservadores cristianos como ejemplo de valores de familia, Roy y Silo habían sido tomados como iconos del movimiento gay. Un artículo del The New York Times abordaba el caso de estos pingüinos y aportaba interesantes datos acerca de la homosexualidad en el reino animal, con jugosas opiniones de diversos biólogos.

Después de hacer un repaso por algunos casos –un libro del artículo cita 450 especies
documentadas con animales gay: chimpancés, delfines, gaviotas...-, Marlene Zuk, una profesora de biología y autora de Sexual Selections: What We Can and Can't Learn About Sex From Animals (University of California Press, 2002), daba la visión general de la comunidad científica: "Los estudios muestran que la sexualidad es mucho más diversa de lo que la gente piensa. Muchos tienen la idea de un reino animal recto y en una sóla vía, al viejo estilo católico romano. Que sólo tienen sexo para procrear“. Aludiendo a los monos Bonobo, considerados los más cercanos al hombre, Zug añadía: "Hay expresiones de sexualidad ajenas al periodo fértil de la hembra, y estamos empezando a ver que el sexo no está necesariamente ligado a la reproducción".

Así que si hasta los chinpancés Bonobo echan canitas al aire y copulan con los de su mismo género, ¿hasta cuando seguirán defendiendo los adalides de la moral la antinaturalidad de la homosexualidad? ¿En qué momento permitirán a la gente vivir en paz y acostarse con quién le de la gana? Y, como no, ¿por qué diablos no dejarán de meterse con los libros "diferentes"? Make love not war ¡y vivan Roy y Silo! Sean heteros o gays...

Los libros más cuestionados desde 2000, según la lista de la American Library Association

Los libros con más intentos de censura del siglo XX, según la American Library Associaton

Extraido de
http://bobolongos.blogspot.com/2008/05/salvemos-los-pinginos-gays.html

Steve Ballmer Vista Work in Progress

Antes que me tiren la caballería encima, ¿vieron las comillas en el título? Ya. Eso quiere decir que el mismísimo CEO de Microsoft, Steve Ballmer — el mismo que quiere comprar Yahoo a como de lugar — fue quien pronunció esa frase este jueves ante un grupo de MVP’sMost Valuable Professionals, un argot para desarrolladores premium. En serio. Acá, un extracto de sus palabras.

Windows Vista: un trabajo aún sin terminar. [Risas, aplausos.] Es una parte muy importante de nuestro trabajo, y creemos que hemos hecho cosas bien, y hay otras muchas de las que debemos aprender. Ciertamente, no queremos volver a dejar pasar cinco años entre versiones. ¿Podríamos dejar este tema hasta aquí y avanzar? Porque hay muchas cosas que se vuelven problemáticas cuando manejas estos tiempos. (…) Vista es más maduro que XP. Y así será siendo.

(…) Mientras tanto, tenemos algunos usuarios — muchos — que usan Vista. Muchos. Y tenemos también lotes que se quieren quedar en Windows XP. Y mientras así sea, tendremos consideración y los escucharemos. Recibí un correo hace poco que me decía que ya no podría conseguir XP. Y le respondimos que sigue disponible. Y sé que seguiremos recibiendo feedback de la gente preguntándonos hasta que fecha vamos a mantener el soporte de XP. Tenemos nuestra opinión, y hemos dado nuestras visiones acerca de ello.

OK. Entonces no ha dicho que el soporte a XP no se va a acabar el 30 de junio, pero sí reconoce que la gente aún está pidiendo que XP no muera ese día. Y que Windows 7 se nos viene encima mucho antes de lo que creíamos, de acuerdo a esa línea donde decía que no quiere volver a dejar pasar un tiempo tan largo entre versiones; es decir, que prefieren no malgastar tiempo parchando “un trabajo sin terminar” como Vista, y sí pensando en algo realmente robusto y estable. Lo realmente decepcionante es saber que tanta gente está usando algo que, definitivamente, el propio Ballmer acercó al fallido Windows ME.

Link: Ballmer calls Vista a ‘work in progress’ during speech (CrunchGear)


Extraido de http://www.fayerwayer.com/2008/04/steve-ballmer-califica-a-windows-vista-como-un-%E2%80%9Ctrabajo-sin-terminar%E2%80%9D/

Monkey Island 2

Este es un artículo para los más veteranos del lugar. Aquellos que desgastaron su primer ratón jugando a aventuras de LucasArts, a los que la palabra SCUMM les trae recuerdos de mansiones encantadas o islas del caribe. Aquellos, en definitiva, que vivieron la época dorada de las aventuras gráficas.

Esta reflexión viene tras enterarme a través de Joystick del retorno de Zak McKracken a través de una aventura creada por fans del juego. Y si bien no es ni mucho menos mi aventura favorita de LucasArts (ni siquiera la terminé) me ha inspirado para redactar esta oda a otra época.

Nos remontamos a unos cuantos años en el pasado. A una época en que lo más tridimensional que uno podía obtener en un videojuego era la perspectiva isométrica. En aquellos tiempos, en la que los juegos eran en general más sencillos, un género supo convertir en ventajas en las limitaciones. Había nacido la aventura gráfica.

De la escritura al point&click

Las aventuras gráficas derivan de las aventuras conversacionales, un género consistente en una especie de novelas interactivas, con gráficos que eran poco más que esquemáticos.

En dichos juegos se nos describían situaciones que nosotros debíamos resolver tecleando la frase adecuada. Por ejemplo, el juego nos decía “Estás en una habitación cerrada” y nosotros tecleábamos “Abrir puerta”. Sí, era un auténtico tostón, no voy a ser yo quien lo niegue. Sobre todo, por las largas horas consagradas a la “prueba y error” hasta encontrar la frase correcta.

Aventura conversacional

Sin embargo, en cuanto los ordenadores pudieron empezar a representar entornos gráficos realistas, el género evolucionó, impulsado en gran medida por una compañía: LucasArts.

El triunfo del SCUMM

El sistema SCUMM (un acrónimo de Script Creation Utility for Maniac Mansion) fue la clave para crear el juego del que hereda su nombre: ‘Maniac Mansion’, considerada la primera aventura gráfica moderna. Con unos gráficos sublimes en tan solo 16 colores, debíamos encabezar a un equipo de rescate para adentrarnos en la mansión del Dr. Fred y rescatar a la novia del protagonista, Dave.

Aunque el juego era tremendamente difícil, se convirtió en un auténtico éxito. Aquí no había que teclear frases, sino elegir un verbo de los disponibles con el ratón y a continuación apuntar sobre el objeto donde queríamos utilizarlo, por ejemplo: “Levantar > Felpudo”. Esto se completaba con un inventario que detallaba todos los objetos que habíamos recogido hasta el momento. Acababa de nacer una nueva forma de jugar.

Maniac Mansion

‘Maniac Mansion’ cuenta con una innovación que tardo muchos años en igualarse: es una aventura con finales diferentes, y con múltiples formas de llegar a dichos finales. Claro que, a su vez, tenía el inconveniente de que un pequeño error cometido al principio del juego podía llevarnos a ser incapaces de terminarlo, y nos daríamos cuenta hasta que fuera demasiado tarde. Por poner un ejemplo, si tras recoger la llave de entrada la mansión de debajo del felpudo, acto seguido escogíamos “Tirar > Llave”, ya no podríamos entrar en la casa.

En futuras aventuras de Lucas, todo esto se suavizó. Se eliminó la posibilidad de que los personajes murieran (algo muy común en las aventuras de Sierra, rival directa de LucasArts) y se evitó asimismo que pudiéramos deshacernos de objetos vitales. Así, en las aventuras de LucasArts el único impedimento era atascarse en algún puzzle, pero jamás nos encontraríamos conque un error cometido hace horas repercutiría en un momento futuro del juego, impidiéndonos continuar. Con esto se eliminaba una de las principales frustraciones del jugador, y nos encaminábamos al triunfo final del género.

La consagración

Estos últimos retoques de la fórmula terminaron por consagrar el género. Había comenzado la época dorada de la aventura gráficas. Durante los años que siguieron, una serie de grandes aventuras llegaron al mercado: ‘Monkey Island’, ‘Monkey Island 2’, ‘Indiana Jones and the Fate of Atlantis’, ‘Sam & Max’, ‘MundoDisco’, ‘Day of the Tentacle’, ‘Prisoner of Ice’, ‘Broken Sword’... todos ellos juegos que atesoro en mi estantería, como recuerdos de una época pasada.

En España, destacó especialmente el papel de Péndulo Studios, creadores de grandes aventuras con sabor patrio como la famosa ‘Hollywood Monsters’ (con el tema principal compuesto por el grupo ‘La Unión’). No obstante, a pesar de su más que decente calidad, el juego tenía el inconveniente de que algunos de sus puzzles carecían de toda lógica, lo que los hacía casi imposibles de resolver.

Hollywood Monsters

A pesar de todo, las aventuras gráficas se convirtieron en el género de moda, gracias al poco desarrollo de otros géneros y a la calidad gráfica que ofrecían en comparación a ellos. Debido a que no necesitaban un movimiento constante o muchos personajes en pantalla, las aventuras podían presumir de trabajados fondos (ya fuesen prerenderizados o dibujados a mano) y de animaciones que en la última etapa se acercaban a las de una película.

Caída en desgracia

¿Y que pasó? os preguntaréis. Pues su final fue tan simple como triste. Las aventuras gráficas, un género puramente bidimensional, no supieron dar el salto a las tres dimensiones de forma eficiente. Muchas se perdieron en el camino, y en el artificio olvidaron que la base de la aventura es el argumento, no los logros técnicos.

A pesar de honrosas excepciones como ‘Grim Fandango’ (de LucasArts una vez más) el género termino muriendo. Pero no fue solo culpa del género. El público también había cambiado. Tras ver las posibilidades de las tres dimensiones, y con el auge de los FPS como ‘Quake’ o ‘Unreal’, muchos antiguos aventureros, entre los que me incluyo, abandonamos este género como quien abandona a un juguete roto.

Grim Fandango

Fue una caída en dos vertientes. El descenso de público hizo descender también la producción de aventuras. y Aunque de vez en cuando alguna aventura de la vieja escuela como ‘The Longest Journey’ consiguió cautivarme como antes lo hacían las de Lucas, lo cierto es que hace tiempo que ya no juego a ninguna aventura. Quizá el género ha cambiado, o he cambiado yo. El caso es que la época dorada de las aventuras gráficas permanecerá por siempre como un recuerdo agridulce del pasado.



Extraido de http://www.vidaextra.com/2008/04/23-la-epoca-dorada-de-las-aventuras-graficas



06 mayo, 2008 - 15:10 - ELPAIS.com

MomaEs lo que tienen las obras vivas: sabes cuando nacen pero no cómo pararlas. Eso debieron de pensar los artistas Ionat Zurr y Oron Catts cuando vieron que su obra biológica “Cuero sin víctimas” escapaba de su control, como indómito Frankenstein artístico. La obra consistía en una pequeña chaqueta formada por células madre de ratones, alimentadas por nutrientes a través de un tubo. Pero la chaqueta creció más deprisa de lo esperado, bloqueando el propio sistema de incubación cinco semanas después de la apertura de la exposición, de modo que los artistas se vieron obligados a “matar” la instalación.

El MOMA de Nueva York inauguró el pasado 24 de febrero la exposición “Diseño y la Mente Elástica” y su clausura estaba prevista para el próximo 12 de mayo. Catts y Zurr (aunque parezca increíble son nombres reales) son dos científicos de la Universidad de Perth (Australia) que combinan su trabajo con el arte.

La pretensión de la obra era “generar un debate sobre la explotación de otros seres vivos” y a fe que lo ha logrado: tras cargarse “Cuero sin víctimas” (por delegación: los artistas ya estaban en Australia para entonces) a Catts y Zurr les han llamado de todo, desde abortistas hasta abusadores de niñas en sótanos. Lo típico, vaya: confundir Australia con Austria.

Eton, el colegio más elitista del planeta

Un profesor en plena clase. La vestimenta formal es obligatoria para maestros y alumnos durante las sesiones académicas. En Eton, el 15% de los 1.308 alumnos es extranjero. En el pasado, esta cuota ha incluido miembros de las familias reales de África y Asia, las que han seguido enviando a su descendencia a este college.

Fue fundado en 1440 por Enrique VI. Por sus aulas, situadas al lado del castillo de Windsor, han pasado príncipes -como William y Harry, los nietos de la reina Isabel-, héroes de guerra, premios Nobel, santos y 18 primeros ministros británicos. Entre la fascinación que provoca su excelencia académica y el rechazo al clasismo que le critican fomentar, Eton ha sido escuela de los herederos -sólo varones- de la clase dirigente inglesa por más de cinco siglos. El fotógrafo Ian Macdonald, nacido en un barrio obrero, pasó un año retratando por dentro al colegio más elitista del mundo.

Por Ana Goñi
Fotos Ian Macdonald
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"Eloreat Etona. Prospere Eton". Es el lema del college por excelencia, un instituto que ha sobrevivido durante casi seis siglos como epónimo de esas altas instituciones en las que a los niños se los viste como adultos en miniatura, se los trata con disciplina británica (antes, con vara incluida) y, sobre todo, se los educa para que no desentonen en esas elites en las que muchos de ellos nacieron. El King's College of Our Lady of Eton, situado convenientemente a la sombra del castillo de Windsor, al oeste de Londres, es "la quintaesencia de lo inglés", según lo define Ian Macdonald, un hombre nacido en una localidad obrera del noreste de Inglaterra, autor de las fotografías que ilustran estas páginas y, durante un año, artista residente en el college.

Tal como les ocurre con los miembros de la familia real -a quienes detestan o idolatran casi según la temporada-, los británicos desde hace décadas dudan entre la fascinación por la probada excelencia educativa, los cuellos blancos y las extravagancias de Eton y el repudio hacia una institución que, dicen, perpetúa las diferencias de clases. En 2005, el hoy primer ministro, Gordon Brown, dijo de David Cameron, que se hizo entonces con el liderazgo del Partido Conservador, "es un Old Etonian" (como se conoce a quienes han estudiado en Eton) para deslegitimarlo.

Hacedores de gabinetes

Lo cierto es que por los pupitres de Eton han pasado 18 primeros ministros británicos, desde sir Robert Walpole y el duque de Wellington -vencedor en Waterloo- a sir Alec Douglas-Home, que comandó el país en los años 60. Antes, en tiempos de Harold MacMillan, hasta nueve miembros de su gobierno, en 1956, eran Old Etonians. Por eso, una inscripción en las puertas del colegio bromeaba: "Hacedores de gabinetes para su majestad la reina".

En sus houses -edificios en los que los estudiantes tienen su habitación- han dormido innumerables héroes de guerra (Eton atesora más soldados honrados con la Cruz Victoria, 37, que ningún otro colegio), científicos (el químico Robert Boyle), economistas (Keynes), actores (Hugh Laurie), líderes sociales (Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional), cuatro mártires protestantes y hasta un santo católico, Ralph Sherwin.

Por supuesto, tampoco faltan ovejas negras. Allí estudiaron Guy Burgess, un doble agente al servicio de la URSS, y el príncipe Dipendra de Nepal, un alumno al que excepcionalmente se le permitió llevar bigote, y que, en 2001, asesinó a ocho miembros de su familia, incluidos su padre y su hermano, para después suicidarse. Entre los casos perdidos figura también lord Lucan, que desapareció en 1974 después de asesinar a la nanny de sus hijos. Situación que dio pie a la expresión "doing a lord Lucan": hacerse el lord Lucan; o sea, desaparecer sin rastro.

Nacido para pobres, no para ricos

A pesar de su fama de niñera de la clase dominante, Eton nació para educar a los hijos de los pobres. El rey Enrique VI lo fundó en 1440 "para el culto a Dios y la educación de los jóvenes varones para el servicio de la Iglesia y el Estado". Estos jóvenes para los que el rey soñaba tan alto futuro eran los King's Scholars: 70 internos a los que se instruía gratuitamente. Con el tiempo, se incorporó también un pequeño número de oppidans (del latín oppidum, pueblo), que sí pagaban y vivían en la villa cercana.

Hoy, entre sus 1.308 alumnos (sólo varones, de entre 13 y 18 años -pues se trata de una escuela secundaria-, todos internos) siguen existiendo 70 King's Scholars, los becarios del rey. Hay dos tercios del total de alumnos que no reciben ningún tipo de subvención y deben pagar al año, como mínimo, 26.490 libras esterlinas (casi 25 millones de pesos chilenos).

En el siglo XVI, la vida de los pupilos aquí era más que espartana. Entonces dormían dos o tres en la misma cama -hoy las habitaciones son individuales-, en la que se les permitía permanecer hasta las cinco de la madrugada. A esa hora tenían que comenzar a recitar sus oraciones para después acudir a sus clases. Todas en latín, por supuesto.

Todos de frac

Como casi todo en Eton, el ritmo de estudio ha cambiado, aunque sólo lo justo: la jornada en las 25 houses comienza, de lunes a sábado, a las siete y media de la mañana. Primero el desayuno, después alguna visita al house master que dirige cada residencia o a la dame (la encargada de los asuntos domésticos) y la lectura de los diarios. A las 8.40, según el día, acuden a la capilla o a la primera de las clases. Por la tarde suelen seguir los deportes y, de 18.15 a 19.30, la quiet hour: la hora del silencio en que deben permanecer en sus cuartos.

Hay costumbres que han quedado para la historia -como los castigos físicos o que los recién llegados actuaran como sirvientes de los mayores-, pero buena parte de la vida en Eton se sigue rigiendo por costumbres y reglas que "parecen incomprensibles, innecesarias, o ambas cosas", según el periodista Dominic Lawson, ex alumno de este exclusivo college.
Muestras de ello sobran. Está, por ejemplo, el código de vestimenta: frac y chaleco negros y corbata blanca, regla que sólo pueden quebrar con chalecos de colores aquellos alumnos que alcanzan los puestos más altos en las estrictas jerarquías académicas, como los Pop, que son miembros de la sociedad por excelencia de Eton.

También está su argot único, sus juegos de reglas impenetrables y los castigos de otro tiempo, como copiar versos en latín. Esa fue la reprimenda que tuvo el propio David Cameron, tras ser descubierto fumando cannabis.

Sobreviviendo

Eton se mantiene fiel a su lema, empecinado en prosperar, o al menos sobrevivir, pase lo que pase. Ni siquiera los peligrosos aires de cambio del siglo XX, cuando los líderes de izquierdas clamaban por que se demolieran el college y el resto de instituciones para las elites, han conseguido resquebrajar sus muros.

Nada pasó, más allá del escándalo, cuando surgió algún alegato contra los maltratos de sus decano en los años 60, Anthony Chenevix-Trench. Ni cuando, en 2005, una profesora acusó a la institución de arreglar los trabajos del príncipe Harry -nieto de la reina inglesa- para mejorar sus calificaciones. Ni cuando, un año más tarde se publicó "The Importance of Being Eton", de Nick Fraser, un libro que no sólo menciona el tabú de las relaciones homosexuales entre las viriles paredes del college, sino que, además, define Eton como una institución que crea hombres arrogantes, que se creen con derecho a unos privilegios que no merecen.

Sea como fuere, pasados más de 550 años desde su fundación, en Inglaterra -a la sombra del castillo de Windsor- sigue en pie un colegio del que cada cierto tiempo sale un Nobel. Así son las cosas en Eton.



Extraido de http://www.quepasa.cl/medio/articulo/0,0,38039290_101111578_352383901,00.html

Tras unos días con la cuestión planteada, parece que la mayoría de los lectores ha dado la respuesta acertada con el problema planteado sobre el pequeño tamaño de los insectos. Recordemos el problema:

¿Verdadero o falso?

Los insectos actuales no sobrepasan los pocos centímetros de tamaño porque el peso de las estructuras de soporte, a partir de cierto umbral de tamaño, pesan demasiado como para que se puedan aguantar a sí mismas. Es decir: multiplicar por 2 la longitud de una pata, por ejemplo, significa aumentar por 8 su peso (2 al cubo, porque el peso es proporcional al volumen), y esa es la razón por la que estos animales no alcanzan mayores tamaños.

Pronto los lectores se han dado cuenta de que ésta no podía ser razón suficiente, ya que en el Paleozoico tardío había insectos mucho mayores, como libélulas de cerca de un metro de envergadura, etc, por lo que la afirmación de arriba es falsa. La limitación actual al tamaño de los insectos la explica perfectamente nuestro lector HalEmmerich, por lo que trascribo su comentario a continuación:

[...]diría que el problema está más en cómo puede fluir el oxígeno atmosférico, en una concentración relativamente baja, a través del sistema de tráqueas con que respiran los insectos. Mientras que animales mayores disponen de mecanismos activos para hacer entrar activamente el oxígeno, los insectos tienen una serie de canales por los cuales el mismo va difundiendo pasivamente. Al ser pequeños, el poco oxígeno que hay por la atmósfera entra bien por difusión y llega a todo su organismo, mientras que si fueran mayores llegaría un poco al principio sólamente. En la prehistoria la atmósfera tenía una composición distinta, con más oxígeno, lo cual permitió que éstos alcanzaran un tamaño mayor.

Esta es la causa primordial. Sin embargo, ¿no podrían ser los insectos ni siquiera un poco mayores? ¿Y por qué hay unos pocos insectos grandes (10-15 cm., 40-60 g.) mientras que la mayoría son muchísimo menores (30 ó 50 veces menores)? ¿acaso los insectos “grandes” actuales respiran de diferente modo? Terox, en su comentario, nos da una idea: [en] los ecosistemas actuales, sobre todo con la presencia de mamíferos, no les permiten aumentar demasiado del tamaño (evolutivamente hablando). Es decir: los insectos han adoptado, como estrategia evolutiva (y no solo por limitación física) ocupar unos nichos ecológicos en los que su pequeño tamaño les es ventajoso. Esta es otra causa, que está operando en segundo plano, a escala más detallada de especie a especie, y no sobre los insectos en su conjunto.


Más información | ¿Por qué no hay insectos gigantes? (Hiven News)



Extraido de http://www.genciencia.com/2008/05/11-quiz-genciencia-solucion-insectos-gigantes

Stephen Hawking

¿Juega Dios a los Dados?

Artículo original en inglés
Traductores : José Luis Acuña / Ariadna Martínez

Esta conferencia versa sobre si podemos predecir el futuro o bien éste es arbitrario y aleatorio. En la antigüedad, el mundo debía de haber parecido bastante arbitrario. Desastres como las inundaciones o las enfermedades debían de haber parecido producirse sin aviso o razón aparente. La gente primitiva atribuía esos fenómenos naturales a un panteón de dioses y diosas que se comportaban de una forma caprichosa e impulsiva. No había forma de predecir lo que harían, y la única esperanza era ganarse su favor mediante regalos o conductas. Mucha gente todavía suscribe parcialmente esta creencia, y tratan de firmar un pacto con la fortuna. Se ofrecen para hacer ciertas cosas a cambio de un sobresaliente en una asignatura, o de aprobar el examen de conducir.

Sin embargo, la gente se debió de dar cuenta gradualmente de ciertas regularidades en el comportamiento de la naturaleza. Estas regularidades eran más obvias en el movimiento de los cuerpos celestes a través del firmamento. Por eso la Astronomía fue la primera ciencia en desarrollarse. Fue puesta sobre una firme base matemática por Newton hace más de 300 años, y todavía usamos su teoría de la gravedad para predecir el movimiento de casi todos los cuerpos celestes. Siguiendo el ejemplo de la Astronomía, se encontró que otros fenómenos naturales también obedecían leyes científicas definidas. Esto llevó a la idea del determinismo científico, que parece haber sido expresada públicamente por primera vez por el científico francés Laplace. Me pareció que me gustaría citar literalmente las palabras de Laplace. y le pedí a un amigo que me las buscara. Por supuesto que están en francés, aunque no esperaba que la audiencia tuviera ningún problema con esto. El problema es que Laplace, como Prewst [N. del T.: Hawking probablemente se refiere a Proust], escribía frases de una longitud y complejidad exageradas. Por eso he decidido parafrasear la cita. En efecto, lo que él dijo era que, si en un instante determinado conociéramos las posiciones y velocidades de todas las partículas en el Universo, podríamos calcular su comportamiento en cualquier otro momento del pasado o del futuro. Hay una historia probablemente apócrifa según la cual Napoleón le preguntó a Laplace sobre el lugar de Dios en este sistema, a lo que él replicó "Caballero, yo no he necesitado esa hipótesis". No creo que Laplace estuviera reclamando que Dios no existe. Es simplemente que El no interviene para romper las leyes de la Ciencia. Esa debe ser la postura de todo científico. Una ley científica no lo es si solo se cumple cuando algún ser sobrenatural lo permite y no interviene.

La idea de que el estado del universo en un instante dado determina el estado en cualquier otro momento ha sido uno de los dogmas centrales de la ciencia desde los tiempos de Laplace. Eso implica que podemos predecir el futuro, al menos en principio. Sin embargo, en la práctica nuestra capacidad para predecir el futuro está severamente limitada por la complejidad de las ecuaciones, y por el hecho de que a menudo exhiben una propiedad denominada caos. Como sabrán bien todos los que han visto Parque Jurásico, esto significa que una pequeña perturbación en un lugar puede producir un gran cambio en otro. Una mariposa que bate sus alas puede hacer que llueva en Central Park, Nueva York. El problema es que eso no se puede repetir. La siguiente vez que una mariposa bata sus alas, una multitud de otras cosas serán diferentes, lo que también tendrá influencia sobre la meteorología. Por eso las predicciones meteorológicas son tan poco fiables.

A pesar de estas dificultades prácticas, el determinismo científico permaneció como dogma durante el siglo 19. Sin embargo, en el siglo 20 ha habido dos desarrollos que muestran que la visión de Laplace sobre una predicción completa del futuro no puede ser llevada a cabo. El primero de esos desarrollos es lo que se denomina mecánica cuántica. Fue propuesta por primera vez en 1900, por el físico alemán Max Planck, como hipótesis ad hoc para resolver una paradoja destacada. De acuerdo con las ideas clásicas del siglo 19, que se remontan a los tiempos de Laplace, un cuerpo caliente, como una pieza de metal al rojo, debería emitir radiación. Perdería energía en forma de ondas de radio, infrarrojos, luz visible, ultravioleta, rayos x, y rayos gamma, todos a la misma tasa. Esto no sólo significaría que todos moriríamos de cáncer de piel, sino que además todo en el universo estaría a la misma temperatura, lo que claramente no es así. Sin embargo, Planck mostró que se puede evitar este desastre si se abandonara la idea de que la cantidad de radiación puede tener cualquier valor, y se dijera en su lugar que la radiación llega únicamente en paquetes o cuantos de un cierto tamaño. Es un poco como decir que en el supermercado no se puede comprar azúcar a granel, sino sólo en bolsas de un kilo. La energía en los paquetes o cuantos es mayor para los rayos x y ultravioleta, que para la luz infrarroja o visible. Esto significa que a menos que un cuerpo esté muy caliente, como el Sol, no tendrá suficiente energía para producir ni siquiera un único cuanto de rayos x o ultravioleta. Por eso no nos quemamos por insolación con una taza de café.

Para Planck los cuantos no eran más que un truco matemático que no tenía una realidad física, lo que quiera que eso signifique. Sin embargo, los físicos empezaron a encontrar otro comportamiento, que sólo podía ser explicado en términos de cantidades con valores discretos o cuantizados, más que variables continuas. Por ejemplo, se encontró que las partículas elementales se comportaban más bien como pequeñas peonzas girando sobre un eje. Pero la cantidad de giro no podía tener cualquier valor. Tenía que ser algún múltiplo de una unidad básica. Debido a que esa unidad es muy pequeña, uno no se da cuenta de que una peonza normal decelera mediante una rápida secuencia de pequeños pasos, más que mediante un proceso continuo. Pero para peonzas tan pequeñas como los átomos, la naturaleza discreta del giro es muy importante.

Pasó algún tiempo antes de que la gente se diera cuenta de las implicaciones que tenía este comportamiento cuántico para el determinismo. No sería hasta 1926, cuando Werner Heisenberg, otro físico alemán, indicó que no podrías medir exactamente la posición y la velocidad de una partícula a la vez. Para ver dónde está una partícula hay que iluminarla. Pero de acuerdo con el trabajo de Planck, uno no puede usar una cantidad de luz arbitrariamente pequeña. Uno tiene que usar al menos un cuanto. Esto perturbará la partícula, y cambiará su velocidad de una forma que no puede ser predicha. Para medir la posición de la partícula con exactitud, deberás usar luz de una longitud de onda muy corta, como la ultravioleta, rayos x o rayos gamma. Pero nuevamente, por el trabajo de Planck, los cuantos de esas formas de luz tienen energías más altas que las de la luz visible. Por eso perturbarán aún más la velocidad de la partícula. Es un callejón sin salida: cuanto más exactamente quieres medir la posición de la partícula, con menos exactitud puedes conocer la velocidad, y viceversa. Esto queda resumido en el Principio de Incertidumbre formulado por Heisenberg; la incertidumbre en la posición de una partícula, multiplicada por la incertidumbre en su velocidad, es siempre mayor que una cantidad llamada la constante de Planck, dividida por la masa de la partícula.

La visión de Laplace del determinismo científico implicaba conocer las posiciones y velocidades de las partículas en el universo en un instante dado del tiempo. Por lo tanto, fue seriamente socavado por el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. ¿Cómo puede uno predecir el futuro, cuando uno no puede medir exactamente las posiciones ni las velocidades de las partículas en el instante actual? No importa lo potente que sea el ordenador de que dispongas, si lo alimentas con datos deplorables, obtendrás predicciones deplorables.

Einstein estaba muy descontento por esta aparente aleatoriedad en la naturaleza. Su opinión se resumía en su famosa frase 'Dios no juega a los dados'. Parecía que había presentido que la incertidumbre era sólo provisional, y que existía una realidad subyacente en la que las partículas tendrían posiciones y velocidades bien definidas y se comportarían de acuerdo con leyes deterministas, en consonancia con Laplace. Esta realidad podría ser conocida por Dios, pero la naturaleza cuántica de la luz nos impediría verla, excepto tenuemente a través de un cristal.

La visión de Einstein era lo que ahora se llamaría una teoría de variable oculta. Las teorías de variable oculta podrían parecer ser la forma más obvia de incorporar el Principio de Incertidumbre en la física. Forman la base de la imagen mental del universo, sostenida por muchos científicos, y prácticamente por todos los filósofos de la ciencia. Pero esas teorías de variable oculta están equivocadas. El físico británico John Bell, que murió recientemente, ideó una comprobación experimental que distinguiría teorías de variable oculta. Cuando el experimento se llevaba a cabo cuidadosamente, los resultados eran inconsistentes con las variables ocultas. Por lo tanto parece que incluso Dios está limitado por el Principio de Incertidumbre y no puede conocer la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. O sea que Dios juega a los dados con el universo. Toda la evidencia lo señala como un jugador empedernido, que tira los dados siempre que tiene ocasión.

Otros científicos estaban mucho más dispuestos que Einstein a modificar la visión clásica del determinismo del siglo 19. Una nueva teoría, denominada la mecánica cuántica, fue propuesta por Heisenberg, el austríaco Erwin Schroedinger, y el físico británico Paul Dirac. Dirac fue mi penúltimo predecesor en la cátedra Lucasiana de Cambridge. Aunque la mecánica cuántica ha estado entre nosotros durante cerca de 70 años, todavía no es generalmente entendida o apreciada, incluso por aquellos que la usan para hacer cálculos. Sin embargo, debería preocuparnos a todos, puesto que es una imagen completamente diferente del universo físico y de la misma realidad. En la mecánica cuántica, las partículas no tienen posiciones ni velocidades bien definidas. En su lugar, son representadas por lo que se llama una función de onda. Esta es un número en cada punto del espacio. El tamaño de la función de onda indica la probabilidad de que la partícula sea encontrada en esa posición. La tasa con la que la función de onda cambia de punto a punto, proporciona la velocidad de la partícula. Uno puede tener una función de onda con un gran pico en una región muy pequeña. Esto significará que la incertidumbre en la posición es muy pequeña. Pero la función de onda variará muy rápidamente cerca del pico, hacia arriba en un lado, hacia abajo en el otro. Por lo tanto la incertidumbre en la velocidad será grande. De la misma manera, uno puede tener funciones de onda en las que la incertidumbre en la velocidad es pequeña, pero la incertidumbre en la posición es grande.

La función de onda contiene todo lo que uno puede saber de la partícula, tanto su posición como su velocidad. Si sabes la función de onda en un momento dado, entonces sus valores en otros momentos son determinados por lo que se llama la ecuación de Schroedinger. Por lo tanto uno tiene aún un cierto determinismo, pero no del tipo que Laplace imaginaba. En lugar de ser capaces de predecir las posiciones y las velocidades de las partículas, todo lo que podemos predecir es la función de onda. Esto significa que podemos predecir sólo la mitad de lo que podríamos de acuerdo con la visión clásica del siglo 19.

Aunque la mecánica cuántica lleva a la incertidumbre cuando tratamos de predecir la posición y la velocidad a un mismo tiempo, todavía nos permite predecir con certidumbre una combinación de posición y velocidad. Sin embargo, incluso este grado de certidumbre parece estar amenazado por desarrollos más recientes. El problema surge porque la gravedad puede torcer el espacio-tiempo tanto que puede haber regiones que no observamos.

Curiosamente, el mismo Laplace escribió un artículo en 1799 sobre cómo algunas estrellas pueden tener un campo gravitatorio tan fuerte que la luz no podría escapar, siendo por tanto arrastrada de vuelta a la estrella. Incluso calculó que una estrella de la misma densidad que el Sol, pero doscientas cincuenta veces más pequeña, tendría esta propiedad. Pero aunque Laplace podría no haberse dado cuenta, la misma idea había sido propuesta 16 años antes por un hombre de Cambridge, John Mitchell, en un artículo en Phylosophical Transactions of the Royal Society. Tanto Mitchel como Laplace concebían a la luz como formada por partículas, más bien como bolas de cañón, que podían ser deceleradas por la gravedad, y hechas caer de vuelta a la estrella. Pero un famoso experimento llevado a cabo por dos americanos, Michelson y Morley, en 1887, mostraron que la luz siempre viajaba a una velocidad de ciento ochenta y seis mil millas por segundo, no importa de dónde viniera. Cómo podía entonces la gravedad decelerarla, y hacerla caer de nuevo.

De acuerdo con las ideas sobre el espacio y el tiempo vigentes en aquel momento esto era imposible. Sin embargo, en 1915 Einstein presentó al mundo su revolucionaria Teoría General de la Relatividad en la cual espacio y tiempo dejaban de ser entidades separadas e independientes. Por el contrario, eran meramente diferentes direcciones de una única noción llamada espacio-tiempo. Esta noción espacio-tiempo no era uniforme sino deformada y curvada debido a su energía inherente. Para que se entienda mejor, imagínese que colocamos un peso (que hará las veces de estrella) sobre una lámina de goma. El peso (estrella) formará una depresión en la goma curvándose la zona alrededor del mismo en contraposición a la planicie anterior. Si hacemos rodar canicas sobre la lámina de goma, sus rastros serán espirales más que líneas rectas. En 1919, una expedición británica en el Oeste de África observaba la luz de estrellas lejanas que cruzaba cerca del sol durante un eclipse. Descubrieron que las imágenes de las estrellas variaban ligeramente de sus posiciones habituales; esto revelaba que las trayectorias de la luz de las estrellas habían sido curvadas por el influjo del espacio-tiempo que rodea al sol. La Relatividad General había sido confirmada.

Imagínese ahora que colocamos pesos sobre la lámina de goma cada vez más cuantiosos y de manera más intensiva. Hundirán la plancha cada vez más. Con el tiempo, alcanzado el peso y la masa crítica se hará un agujero en la lámina por el que podrán caer las partículas pero del que no podrá salir nada.

Según la Teoría General de la Relatividad lo que sucede con el espacio-tiempo es bastante similar. Cuanto más ingente y más densa sea una estrella, tanto más se curvará y distorsionará el espacio-tiempo alrededor de la misma. Si una estrella inmensa que ha consumido ya su energía nuclear se enfría encogiéndose por debajo de su masa crítica, formará literalmente un agujero sin fondo en el espacio-tiempo por el que no puede pasar la luz. El físico americano John Wheeler llamó a estos objetos “agujeros negros” siendo el primero en destacar su importancia y los enigmas que encierran. El término se hizo popular rápidamente. Para los americanos sugería algo oscuro y misterioso mientras que para los británicos existía además la amplia difusión del Agujero Negro de Calcuta. Sin embargo los franceses, muy franceses ellos, percibieron algo indecente en el vocablo. Durante años se resistieron a utilizar el término, demasiado negro, arguyendo que era obsceno; pero era parecido a intentar luchar contra préstamos lingüísticos como “le weekend” y otras mezcolanzas del “franglés”. Al final tuvieron que claudicar. ¿Quién puede resistirse a una expresión así de conquistadora?

Ahora tenemos evidencias de la existencia de agujeros negros en diferentes tipos de entidades, desde sistemas de estrellas binarios al centro de las galaxias. Por lo tanto, la existencia de agujeros negros está ampliamente aceptada hoy en día. Con todo y al margen de su potencial para la ciencia ficción, ¿cuál sería su relevancia para el determinismo? La respuesta reside en una pegatina de parachoques que tenía en la puerta de mi despacho: “los agujeros negros son invisibles”. No sólo ocurre que las partículas y los astronautas desafortunados que caen en un agujero negro no vuelven nunca, sino que la información que estos portan se pierde para siempre, al menos en nuestra demarcación del universo. Puede lanzar al agujero negro aparatos de televisión, sortijas de diamantes e incluso a sus peores enemigos y todo lo que recordará el agujero negro será su masa total y su estado de rotación. John Wheeler llamó a esto “un agujero negro no tiene pelo”. Esto confirma las sospechas de los franceses.

Mientras hubo el convencimiento de que los agujeros negros existirían siempre, esta pérdida de información pareció no importar demasiado. Se podía pensar que la información seguía existiendo dentro de los agujeros negros. Simplemente es que no podemos saber lo que hay desde fuera de ellos pero la situación cambió cuando descubrí que los agujeros negros no son del todo negros. La Mecánica Cuántica hace que estos emitan partículas y radiaciones a un ritmo constante. Estos hallazgos me asombraron no sólo a mí si no al resto del mundo pero con la perspectiva del tiempo esto habría resultado obvio. Lo que se entiende comúnmente como “el vacío” no está realmente vacío ya que está formado por pares de partículas y antipartículas. Estas permanecen juntas en cierto momento del espacio-tiempo, en otro se separan para después volver a unirse y finalmente aniquilarse la una a las otra. Estas partículas y antipartículas existen porque un campo, tal como los campos que transportan la luz y la gravedad no puede valer exactamente cero. Esto denotaría que el valor del campo tendría tanto una posición exacta (en cero) como una velocidad o ritmo de cambio exacto (también cero). Esto violaría el Principio de Incertidumbre porque una partícula no puede tener al tiempo una posición y una velocidad constantes. Por lo tanto, todos los campos deben tener lo que se denomina fluctuaciones del vacío. Debido al comportamiento cuántico de la naturaleza se puede interpretar estas fluctuaciones del vacío como partículas y antipartículas como he descrito anteriormente.

Estos pares de partículas se dan en conjunción con todas las variedades de partículas elementarias. Se denominan partículas virtuales porque se producen incluso en el vacío y no pueden ser mostradas directamente por los detectores de partículas. Sin embargo, los efectos indirectos de las partículas virtuales o fluctuaciones del vacío han sido estudiados en diferentes experimentos, siendo confirmada su existencia.

Si hay un agujero negro cerca, uno de los componentes de un par de partículas y antipartículas podría deslizarse en dicho agujero dejando al otro componente sin compañero. La partícula abandonada puede caerse también en el agujero o bien desplazarse a larga distancia del mismo donde se convertirá en una verdadera partícula que podrá ser apreciada por un detector de partículas. A alguien muy alejado del agujero negro le parecerá que la partícula ha sido emitida por el mismo agujero.

Esta explicación de cómo los agujeros negros no son tan negros clarifica que la emisión dependerá de la magnitud del agujero negro y del ritmo al que esté rotando. Sin embargo, como un agujero negro no tiene pelo, citando a Wheeler, la radiación será por otra parte independiente de lo que se deslizó por el agujero. No importa lo que arroje a un agujero negro: aparatos de televisión, sortijas de diamantes o a sus peores enemigos. Lo que de allí sale es siempre lo mismo.

Pero ¿qué tiene esto que ver con el determinismo que es sobre lo que se supone que versa esta conferencia? Lo que esto demuestra es que hay muchos estados iniciales (incluyendo aparatos de televisión, sortijas de diamantes e incluso gente) que evolucionan hacia el mismo estado final, al menos fuera del agujero negro. Sin embargo, en la visión de Laplace sobre el determinismo había una correspondencia exacta entre los estados iniciales y los finales. Si usted supiera el estado del universo en algún momento del pasado podría predecirlo en el futuro. De manera similar, si lo supiera en el futuro, podría deducir lo que habría sido en el pasado. Con el advenimiento de la Teoría del Cuanto en los años 20 del siglo pasado se redujo a la mitad lo que uno podía predecir pero aún dejó una correspondencia directa entre los estados del universo en diferentes momentos. Si uno supiera la función de onda en un momento dado, podría calcularla en cualquier otro.

Sin embargo, la situación es bastante diferente con los agujeros negros. Uno se encontrará con el mismo estado fuera del agujero, independientemente de lo que haya lanzado dentro, a condición de que tenga la misma masa. Por lo tanto, no hay una correspondencia exacta entre el estado inicial y el estado final ya fuera del agujero negro. Habrá una correspondencia exacta entre el estado inicial y el final ambos fuera o ambos dentro del agujero negro. Sin embargo, lo importante es que la emisión de partículas y la radiación alrededor del agujero provocan una reducción en la masa del mismo y se empequeñece. Finalmente, parece que el agujero negro llega a la masa cero y desaparece del todo. Pero, ¿qué ocurre con todos los objetos que fueron lanzados al agujero y con toda la gente que o bien saltó o fue empujada? No pueden volver a salir porque no existe la suficiente masa o energía sobrante en el agujero negro para enviarlos fuera de nuevo. Puede que pasen a otro universo pero eso nos da lo mismo a los que somos lo suficientemente prudentes como para no saltar dentro de un agujero negro. Incluso la información de lo que cayó dentro del agujero no podría salir de nuevo cuando el agujero desaparezca por último. La información no se distribuye gratuitamente como bien sabrán aquellos de ustedes que paguen facturas telefónicas. La información necesita energía para transportarse, y no habrá suficiente energía de sobra cuando el agujero negro desaparezca.

Lo que todo esto significa es que la información se perderá de nuestra demarcación del universo cuando se formen los agujeros negros para después desvanecerse. Esta pérdida de información implica que podemos predecir incluso menos de lo pensamos, partiendo de la base de la teoría cuántica. En esta teoría puede no ser factible predecir con certidumbre la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. Hay sin embargo una combinación de posición y velocidad que sí puede ser predicha. En el caso de un agujero negro, esta predicción específica concierne a los dos miembros de un par de partículas-antipartículas pero únicamente podemos detectar la partícula expulsada. No hay modo alguno, incluso en un principio, de poner de manifiesto la partícula que se precipita al agujero. Por lo tanto, por lo que sabemos, podría estar en cualquier estado. Esto significa que no podemos hacer ninguna predicción concreta acerca de la partícula que expulsa el agujero. Podemos calcular la probabilidad de que la partícula tenga esta o aquella posición o velocidad pero no podemos predecir con precisión una combinación de la posición y velocidad de sólo una partícula porque su velocidad y posición van a depender de la otra partícula, la cual no está bajo nuestra observación. Así que Einstein estaba sin lugar a dudas equivocado cuando dijo, “Dios no juega a los dados”. No sólo Dios juega definitivamente a los dados sino que además a veces los lanza a donde no podemos verlos.

Muchos científicos son como Einstein en el sentido de que tienen un lazo emocional muy fuerte con el determinismo pero al contrario que Einstein han aceptado la reducción en nuestra capacidad para predecir que nos había traído consigo la teoría cuántica. Pero ya era mucho. A estos no les gustó la consiguiente reducción que los agujeros negros parecían implicar. Pensar que el universo es determinista, como creía Laplace, es simplemente inocente. Presiento que estos científicos no se han aprendido la lección de la historia. El universo no se comporta de acuerdo a nuestras preconcebidas ideas. Continúa sorprendiéndonos.

Podría pensarse que no importa demasiado si el determinismo hizo aguas cerca de los agujeros negros. Estamos casi seguros de estar al menos a unos pocos años luz de agujero negro de cualquier tamaño pero según el Principio de Incertidumbre, cada región del espacio debería estar llena de diminutos agujeros negros virtuales que aparecerían y desaparecerían una y otra vez. Uno pensaría que las partículas y la información podrían precipitarse en estos agujeros negros y perderse. Sin embargo, como estos agujeros negros virtuales son tan pequeños (cien billones de billones más pequeños que el núcleo de un átomo) el ritmo al cual se perdería la información sería muy bajo. Esto es por lo que las leyes de la ciencia parecen deterministas, observándolas con detenimiento. Sin embargo, en condiciones extremas, tales como las del universo temprano o las de la colisión de partículas de alta energía, podría haber una significativa pérdida de información. Esto conduce a la imprevisibilidad en la evolución del universo.

En resumen, de lo que he estado hablando es de si el universo evoluciona de manera arbitraria o de si es determinista. La visión clásica propuesta por Laplace estaba fundada en la idea de que el movimiento futuro de las partículas estaba determinado por completo, si su sabían sus posiciones y velocidades en un momento dado. Esta hipótesis tuvo que ser modificada cuando Heisenberg presentó su Principio de Incertidumbre el cual postulaba que no se podía saber al mismo tiempo y con precisión la posición y la velocidad. Sin embargo, sí que era posible predecir una combinación de posición y velocidad pero incluso esta limitada certidumbre desapareció cuando se tuvieron en cuenta los efectos de los agujeros negros: la pérdida de partículas e información dentro de los agujeros negros dio a entender que las partículas que salían eran fortuitas.

Se pueden calcular las probabilidades pero no hacer ninguna predicción en firme. Así, el futuro del universo no está del todo determinado por las leyes de la ciencia, ni su presente, en contra de lo que creía Laplace. Dios todavía se guarda algunos ases en su manga.

Es todo lo que tengo que decir por el momento. Gracias por escucharme.


Extraido de http://ciencia.astroseti.org/hawking/dios.php

PUNTA CANA

Punta Cana es el nombre que recibe un cabo situado al este de la República Dominicana, en la provincia de La Altagracia, y en el cual se ubican numerosos complejos hoteleros, cuya superficie total es de unos 420.000 . Da nombre al Aeropuerto Internacional Punta Cana (PUJ), situado a unos 30 km hacia el interior, en la carretera que lleva desde Higüey hasta La Romana, y que incluso recibe a veces más vuelos que el propio Aeropuerto Internacional de Las Américas, situado en Santo Domingo y a unas 3 horas de carretera de Punta Cana.

La zona de Punta Cana se inicia al norte con la Playa de Arena Gorda, siguiendo después la famosa Playa Bavaro, Playa Ubero Alto, Playa Macao y la Playa de El Cortecito. Cuando se inicia la vuelta de la punta se encuentran las Playas de Cabeza de Toro, Cabo Engaño, Punta Cana y Juanillo.

Las playas son de arena blanca y fina, y el mar de un suave color azul verdoso, sin alcanzar el turquesa de las playas caribeñas situadas más al sur. El mar presenta generalmente oleaje y la playa se hunde muy rápidamente en el mar. El agua siempre es transparente y abundan las algas en algunas áreas, y la climatología es constante, con temperaturas medias de 26 ºC, siendo el intervalo de temperaturas de unos doce grados, desde los 20 ºC en invierno hasta los 32 ºC de máxima entre abril y noviembre.